Esto es una fieeeeeeschta

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Campeones del Mundo. Sí, todos lo sabéis, todos habéis leído esta frase. Alguno lo habrá asumido, a otro le costará más. Como mi primo, que me preguntó que a qué hora jugaba España, que lo del domingo fue un sueño. Qué bonito es ser Campeón del Mundo fuera de tu tierra. Aquí os dejo una crónica de lo que fue la final en la Piazza Ghiberti.

Llegábamos a las seis y media de la tarde a la plaza donde habíamos visto todos los partidos de España. Había que llegar pronto para coger sitio, calentar el ambiente (aunque hacía bastante calor) y organizarnos. Resultó que los holandeses a esa temprana hora ya eran mayoría: sentados en sus sillas, con sus camisetas naranjas, muy tranquilos, sin saber lo que les esperaba. Y se oía mucho una frase ‘los holandeses son más’. Y fueron más siempre.

Empezó a llegar la tropa, cerveza en mano, cantando desde antes de llegar. Cánticos adaptados, como el de los Pumas, la mítica de Esta es tu grada y La casa de Kluivert es un puticlú hicieron ver desde muy pronto a los holandeses que la batalla de la tifosería la tenían más que perdida.

Desde las siete hasta el final del partido, cantando y cantando, se respiraba en el ambiente que era un día grande. Aquello prometía. Máximo respeto a los himnos (con un poco de trabajo, como siempre) y a rodar el balón. Qué sensaciones, qué tensión, qué nervios… Se veía a una España superior pero Holanda estuvo ahí todo el rato, violenta, brusca y con opciones. Con la primera parada de Íker me quedé frío pero cuando le sacó el mano a mano a Robben me permití el lujo de dudar de la victoria.

Y nos fuimos a la prórroga y redoblamos los cánticos, aunque algunos ya no podíamos ni hablar. Daba igual, gritábamos como si nos escuchasen en el campo. Dispone Holanda de una falta peligrosa, nervios en la hinchada. Incredulidad y críticas al árbitro cuando no da el córner clarísimo (‘qué malo es’ es lo más fino que se escuchó). Y esa contra, ese pase fallado de Torres, ese rechazo que Cesc convierte en la mayor asistencia de su vida, y ese ‘blanquito’, el que no tiene gol pero que ha marcado en dos de los partidos más importantes de su vida. Y esa celebración del gol, con las lágrimas a punto de cauce. Y esos abrazos con gente que no conoces, que no volverás a ver pero a los que estabas unido por un sentimiento. Muy grande, muy grande, muy grande.

Después han venido las polémicas por el árbitro, por quién ha llevado más jugadores, quién ha tenido más mérito y tantas y tantas gilipolleces. Pero el domingo todos gritamos gol y todos festejamos como si no existiese el lunes. Desde Italia, desde Florencia… VIVA ESPAÑA.

De la fiesta posterior no creo que haya que reseñar nada. Simplemente como cualquiera en la que hayáis estado, un éxtasis absoluto.

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Pelados y otras putadas

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Pues nada, que hace un rato he ido a cortarme el pelo. Mi idea era cortármelo un poquito. Un poquito, apenas las puntas, para sanarlo y seguir dejándolo crecer, que ya casi me lo podía recoger en una cola. Y si me hubiese rapado estaría menos cabreado.

¿Desde cuándo quitar un poco de volumen es dejar el pelo corto? Si hubiera querido italianizarme el pelo se lo habría dicho, carajo. Debería existir una opción como en los videojuegos de cargar la partida salvada, que entonces se iba a volver a pelar Perry Mason… en fin, lo fatto, fatto sta.

Más de putadas: cómo hacer un trabajo en Italia. Me pide el profesor un trabajo teórico, de profundización sobre el funcionamiento de un servidor. All right, lo hago, lo entrego… y me dice que no es lo que pide, que tengo que montar el servidor en mi ordenador y realizar casos de estudio. Casos de estudio, dicho sea de paso, realizados sobre una base de datos que me da después de que le entregue el primer trabajo: con dos cojones, coherencia al poder. ¿Y qué coño es un caso de estudio? ¿Me invento una consulta sobre una base de datos?

Última putada y no menos importante. En Italia tenemos una oferta que por 2€ semanales puedes hablar 200 minutos. La mayoría también tiene la oferta de 3000 mensajes mensuales. ¿Por qué se me avisa de que se va una hamija al día siguiente de que se vaya? Luego el asocial soy yo porque mando a la mierda a la gente pero viendo estas cosas ¿alguien se sorprende?.

De verdad, llevo un día que si en Florencia hubiese metro me iba a liarme a tiros. Os via a moder la cabeza.

Frases Célebres (V)

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En fin, mientras espero algo de inspiración para escribir el post del viaje a Bratislava (que no me apetece, hoyga), vamos con la quinta edición de las frases célebres.

Hoy tenemos con nosotros a Borja, un gaditano que ayer 30 de marzo hizo el peor chiste ever. Éste fue más o menos el diálogo, hablando de horarios solapados.

Antonio Sevilla: – ¿Se te pisa el horario?
Borja : – ¿Se te florencia el horario?

Hala, tiradle piedros xD

Frases Célebres (IV)

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La visita de los Herrera ha sido divertida. Y en uno de los momentos de la noche del viernes, cuando Coco le lió un cigarro a su hermano Kiki desencadenó la siguiente frase:

A ver si le echas un poco más de tabaco a los cigarros, que esto es como las bolsas de patatas fritas

Resultado: despolle máximo.

Éshale tabaco, canihooo

Pues sí, parecía un paquete de ruffles jamón-jamón

Rossoneri siamo noi…

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Senza parole. Estoy sin palabras para describir todo lo que es un partido como visitante en Italia. No obstante, voy a intentarlo.

Antes de salir hacia el estadio Artemio Franchi había que pertrecharse: camiseta de Gattuso, bufanda recién comprada… y a esconderlo, que estoy en territorio comanche y soy un aparahoe… así que a camuflarse.

Pertrechado para la batalla

Que sí, que soy milanista desde shiquetito

Y así vestido, pero bien resguardado, me encaminé al estadio en autobús, que iba lleno, lleno, lleno… y morado. Todo era morado, me sentía daltónico, porque solo veía color morado por todas partes. No sé si os he comentado que todo estaba morado porque el color de la Fiorentina es el morado. Pero morado, morado. Y como yo no llevaba nada morado, la gente de morado me miraba raro. Y me llamaban pezzo di merda y cosas peores que no puedo contar porque hay niños delante.

Bueno, como ayer había ido a comprar la entrada, di por hecho que se entraba por donde ponía “Ospiti”… y sí, se entraba por ahí pero estaba un tanto escondido. Pero llegué, llegué y entré. Cómo moló el control de seguridad: tornos, cacheos, detectores de metales… faltó uno de esos que te sacan en bolas solamente. Así que el vespino que quería tirar lo tuve que dejar fuera… una pena.

Una vez dentro, a disfrutar. Me encantó cómo nada más entrar estaban las dos aficiones enfrentadas. Fiorentina baffanculo, Fiorentina baffanculo cantábamos nosotros… y se nos oía, se nos oía. Luego el partido propiamente dicho. Un partido intenso, en el que, seamos realistas, la Fiore nos dio un baño tremendo. Gilardino (no podía ser otro) nos marcó en la primera parte, muy al principio. Gilardino figlio di putanna. Aun así, los tifosi milanisti no dejábamos de cantar. Se lesionó Ambrosini y el brazalete pasó a Iván Gennaro.

Se llegó al descanso sin nada reseñable, la Fiore dominaba pero sin concretar apenas ocasiones. En el segundo tiempo parecía que el Milan se estiraba. Atacaban en nuestra portería y se les notaba, estaban más animados. Esa reacción duró 15 minutos, tras los cuáles la Fiore volvió a hacerse con el mando del partido. Sin embargo, Leonardo, ese gran entrenador, hizo los dos cambios que el equipo necesitaba. Sacó a Jankulovski por Bonera, para dar más profundidad por la banda izquierda y a Huntelaar por Gattuso para jugársela el todo por el todo.

Y el éxtasis en 10 minutos. Janku por la izquierda, combina con Pirlo, éste se la da a Ronnie que mete un pase interno precioso para Klaas-Jan, que en la primera pelota que toca la enchufa. Delirio. DELIRIO. Quando il Milan segnerà questo stadio esploderà. Y explotó, vaya si explotó. Tras el gol, uno de los momentos más impresionantes, el estadio entero (menos nosotros, claro) gritando UN CUORE… Pero hoy no jugaba Dida, estaba Abbiati en la portería. A parte de muchas intervenciones, hizo dos paradas que… bueno, no hay palabras. Y en una contra que corrieron al menos 5 jugadores milanistas Ronnie se la da a Pato, que había fallado una ocasión clarísima por llenarse de balón como veinte minutos antes, que se la coló por debajo de las piernas a Frey, para callar a un estadio entero y que sólo se oyese la Curva degli Ospiti.

Y así al final del partido, donde estuvimos una media hora encerradillos como ganado, esperando a que se fueran los tifosi fiorentini con su cabreo para casa. Cuando suba los vídeos a youtube, los cuelgo.

Siamo qui che cantiam con il cuore
diavolo vinci per noi

Carnaval, carnaval…

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Cómo echo de menos ir a Cádiz… aunque aquí no es que me esté aburriendo. El viernes de la Final de Cádiz fuimos a una fiesta carnavalera, ergo había que ir disfrazado. Como soy bastante vago, yo iba de carbonero, pero la gente se lo curró bastante más que yo. Mola 🙂

antes de la fiesta

Mr. Increíble, sus enemigos los pingüinos NO-voladores, Peter Griffin y servidor con la cara manchada

Ea, todo el mundo disfrazado y camino de casa de David, el burgalés que está a punto de dejarnos. Gran fiesta de despedida, disuelta por los carabinieri, que a eso de las tres consideraron que ya bastaba de tanto cachondeo… ¡coño ya! No me extraña demasiado, todavía no sé cómo podía haber tanta gente allí dentro.

yejaaa

David el nerd, Lara la pingu, Covi la bolsa de chuches y Miguelón Griffin

Poco más hay que contar, a parte de que lo pasamos genial. Ah, sí, al día siguiente fui al mirador de Michelangelo. Merece muy mucho la pena. Y hoy existía la posibilidad de vivir el retorno del Tartufo, pero al final ha salido cruz. A ver mañana.

Faciamo una pausa?

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Parece mentira. A pocas horas de volver a España aquí estoy escribiendo. Vaya último día, ¿eh, Zipi? Y es que anoche nevó. Pero no nevó un poquitín; nevó a manta, lo que ha traído un caos bestial a Italia que se ha solventado con cancelaciones, retrasos, y muchos quebraderos de cabeza para mi colega Armando. Esperemos que todo haya quedado felizmente resuelto.

Me podría poner a recapitular, a pensar en estos casi tres meses en Italia, en echar la vista atrás con recuerdos… pero no me apetece. Así que solo anuncio un descanso, una pausa, un break, porque aquí servidor EN PRINCIPIO no va a escribir en Navidad. Entre otras cosas porque esto es una bitácora sobre mi Erasmus y a partir de mañana no lo estoy ¿o sí?

Además, hay tantas cosas que no he contado que ponerme a escribirlas sería tedioso para mí y para el que lea esto. Por tanto, me despido provisionalmente, hasta el próximo año; aprovechad el tiempo, que el mundo se acaba el 1 de enero de 2013, para joder a todos esos subnormales del 2012… anda que no me voy a reír nada cuando no se acabe hasta el día siguiente. Bueno, que para variar me enrollo, que un beso y un abrazo para todos, feliz Navidad y próspero Año Nuevo, y que me echéis algo de menos, mucho no, que no queda bien y luego salen lagrimillas de reencuentro y esas gilipolleces que no sirven para nada. Yo lo intentaré, pero no prometo nada 😉 Que, por cierto, ya podía la gente volver un poquillo antes, que seguro que enero en Florencia es bonito. A ver qué pasa a la vuelta.

Y como diría mi mentor, Horacio Oliveira: “hace hun calor bárbaro hoy; qué bien me vendría hun hatillo de mate hy hunos clavos“. El que quiera entender, que lea Rayuela.

Buon Natale e Felice Anno Nuovo. Ci vediamo.

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