Ayer fue uno de los días más tristes que recuerdo de la vida política española. Y la reacción popular fue la peor posible. El 3 de diciembre de 2010 pasará a la Historia como el primer gran paso para destruir la (poca o mucha) democracia que hay en España.

Todo empieza en el Consejo de Ministros (curioso) de antes del puente de la Inmaculada. Aprueban un Real Decreto cuyo título V estaba en la nevera desde algunos meses, porque sabían de sobra el caos que se podía organizar. Se anuncia la privatización de los aeropuertos y, en el último párrafo, como si fuese una vil aseguradora con la letra pequeña de sus contratos, se anuncia la garantización del servicio aeroportuario bajo la dirección del (sí, esto es cierto) MINISTERIO DE DEFENSA.

Esto se aprueba y publica sobre el mediodía de ayer. Acto seguido, ante tal amenaza (ya ejecutada) de recorte de sus derechos CIVILES (no sé hasta qué punto fundamentales), los controladores aéreos, funcionarios civiles a todos los efectos, acuden a distintos médicos a pedir la baja médica por ansiedad, estress y diferentes motivos, más o menos injustificados. Con el cambio de turno, llega el caos. El espacio aéreo español, por primera vez en la Historia, queda completamente cerrado. Justo a las puertas de un puente, de unas minivacaciones para las que mucha gente ha estado ahorrando mucho tiempo. ¡Qué torpeza la de los controladores! ¡Protestar cuando pueden perjudicar a tanta gente! ¡Con lo que cobran y luchando por sus derechos!

A las ocho de la tarde se me quitó la jaqueca que arrastré durante todo el día y abrí el ordenador; en ese momento me di cuenta del follón que había (que hay) montado en España. La gente indignadísima esgrimiendo argumentos de peso: “son ricos”, “no hay derecho a que nos estropeen las vacaciones porque quieren ganar más”, “yo por ese sueldo renunciaría a mis derechos”, “son una casta de privilegiados que se quejan de vicio”. Obviamente, había otros muchos razonables en la línea “así no se hacen las cosas”, con la que coincido totalmente.

En fin, va pasando la tarde y en el twitter del PSOE aparece el siguiente mensaje: A partir de las 21:30 se activarán las medidas especiales, aprobadas hoy, si el control aéreo no recupera la normalidad. Una amenaza en toda regla. Se activarán las medidas especiales APROBADAS HOY. ¿Nadie ve nada raro? Con una chulería dictatorial, a las 21:30 ponen la hora en su twitter. Y empieza el espectáculo.

Los controladores aéreos, que cuando se levantaron esa mañana eran civiles, que cuando almorzaron eran civiles, que al ir al médico eran civiles, que al putear a 250.000 personas eran civiles, a las 21:52 tienen que reportarse ante un mando miliar. El golpe de autoritarismo y totalitarismo más grande de la Historia de una democracia, que solo tenía un precedente histórico con el Neocon más ultraderechista de la historia estadounidense, Ronald Reagan, se aplica en España por un gobierno progresista socialista. Y la gente aplaude. Estar bajo la Ley Marcial de repente implica que te pude juzgar un tribunal militar, que tienes que reportarte ante un mando superior que en el mejor de los casos va a tener tu formación y en el peor, estará mucho peor formado. Que tienes que someterte a una disciplina para la que no estás preparado, más que nada porque no escogiste hacer carrera militar. Que no tienes derecho a huelga (has dejado de ser funcionario civil). Que CUALQUIER protesta que hagan en este momento les puede costar la cárcel.

Me contaron un poco la rueda de prensa de Pepe Blanco y Rubalcaba de ayer. Blanco diciendo que ha ejercido su autoridad. Me pregunto: ¿qué autoridad? ¿Quién es ese hombre para tomar una medida tan antidemocrática como es militarizar A LAS BRAVAS una profesión? Un colega comparaba su actitud con la del Capitán General de la región Valenciana, Milans del Bosch, hablando de ejercer su autoridad. Sí, uno de los del golpe del 23-F. Ayer fue Blanco el golpista.

Lo que digo es muy grave. Muchos pensaréis que no es para tanto, que los controladores se lo han buscado con tanta protesta, tanta huelga encubierta y demás zarandajas. Intentad ved las cosas con un poco de perspectiva. Imaginad que estáis sobreexplotados en vuestro trabajo (por mucho que cobréis), que os dicen que no van a aumentar la plantilla, que cada acción que ejecutáis pone en juego la vida de más de 200 personas y que si os portáis mal os militarizarán. Tratad de pensar en lo que eso significa por un momento. Pensad un momento en el largo plazo, no en las 250.000 personas que están tiradas en los aeropuertos (mi máxima empatía y deseos de que se solucione de la mejor manera posible para todos ellos). Pensad en cómo ayer la gran mayoría de la sociedad aplaudió el recorte de los derechos de un grupo social. Pensad en que mañana os puede tocar a vosotros.

Ayer me fui a dormir triste, me he levantado triste y sigo triste. Me siento un alemán en la Alemania Nazi, y eso que ni siquiera estoy en España.

Cuando los nazis vinieron por los comunistas me quedé callado; yo no era comunista. Cuando encerraron a los socialdemócratas permanecí en silencio; yo no era socialdemócrata. Cuando llegaron por los sindicalistas no dije nada; yo no era sindicalista. Cuando vinieron por los judíos no pronuncié palabra; yo no era judío. Cuando vinieron por mí no quedaba nadie para decir algo.

Pensad en la Ley Antibotellón, la Ley Antitabaco, la Ley sobre Tráfico, la Ley Sinde y tantas otras leyes encaminadas a prohibir, prohibir, prohibir. Pensad en cómo han militarizado a los controladores. Pensad, los que ahora jaleáis esta medida, en que quizás cuando vayan a por vosotros ya no quede nadie para alzar la voz.