A Sergio

Estaba yo hoy proyectando cuando entre línea y línea de código he empezado a escribir esta entrada acordándome del gran Sergio Algora. Seguramente lo más lógico habría sido esperar al 9 de julio, al día que se cumplan dos años desde que nos falta. Pero no, no voy a esperar a una fecha especial para homenajearle porque, como el mismo decía, todos los días son especiales.

Es curioso. Empecé a oír a uno de sus grupos El Niño Gusano a finales de 2009. Y a leer sus textos un poco después. Solo con leer la Bio de su blog, la autodescripción como dipsómano ya empieza a hacerte ver lo que te has perdido: a una de esas personas que merecería la pena haber conocido, haber sido su amigo y echarle de menos como seguro le echan todos los que lo conocieron.

Hoy me declaro algoreño convencido y si algún día ese grupo que siempre tuve en mente sigue adelante ya tiene nombre. Y mientras tanto, continuaré escuchando El Niño Gusano y Hay muy poca gente y La Costa Brava, porque yo también adoro a las pijas de mi ciudad. Y leeré los textos de Sergio y no me lamentaré de lo que no ha escrito porque escribió todo lo que quiso.

Hice auténticos milagros. Sólo deseché resucitar a los muertos porque no me gusta despertar a la gente cuando ha cogido el sueño, el de tirón, el de la pierna suelta para siempre.

Fdo: el algoreño.