Senza parole. Estoy sin palabras para describir todo lo que es un partido como visitante en Italia. No obstante, voy a intentarlo.

Antes de salir hacia el estadio Artemio Franchi había que pertrecharse: camiseta de Gattuso, bufanda recién comprada… y a esconderlo, que estoy en territorio comanche y soy un aparahoe… así que a camuflarse.

Pertrechado para la batalla

Que sí, que soy milanista desde shiquetito

Y así vestido, pero bien resguardado, me encaminé al estadio en autobús, que iba lleno, lleno, lleno… y morado. Todo era morado, me sentía daltónico, porque solo veía color morado por todas partes. No sé si os he comentado que todo estaba morado porque el color de la Fiorentina es el morado. Pero morado, morado. Y como yo no llevaba nada morado, la gente de morado me miraba raro. Y me llamaban pezzo di merda y cosas peores que no puedo contar porque hay niños delante.

Bueno, como ayer había ido a comprar la entrada, di por hecho que se entraba por donde ponía “Ospiti”… y sí, se entraba por ahí pero estaba un tanto escondido. Pero llegué, llegué y entré. Cómo moló el control de seguridad: tornos, cacheos, detectores de metales… faltó uno de esos que te sacan en bolas solamente. Así que el vespino que quería tirar lo tuve que dejar fuera… una pena.

Una vez dentro, a disfrutar. Me encantó cómo nada más entrar estaban las dos aficiones enfrentadas. Fiorentina baffanculo, Fiorentina baffanculo cantábamos nosotros… y se nos oía, se nos oía. Luego el partido propiamente dicho. Un partido intenso, en el que, seamos realistas, la Fiore nos dio un baño tremendo. Gilardino (no podía ser otro) nos marcó en la primera parte, muy al principio. Gilardino figlio di putanna. Aun así, los tifosi milanisti no dejábamos de cantar. Se lesionó Ambrosini y el brazalete pasó a Iván Gennaro.

Se llegó al descanso sin nada reseñable, la Fiore dominaba pero sin concretar apenas ocasiones. En el segundo tiempo parecía que el Milan se estiraba. Atacaban en nuestra portería y se les notaba, estaban más animados. Esa reacción duró 15 minutos, tras los cuáles la Fiore volvió a hacerse con el mando del partido. Sin embargo, Leonardo, ese gran entrenador, hizo los dos cambios que el equipo necesitaba. Sacó a Jankulovski por Bonera, para dar más profundidad por la banda izquierda y a Huntelaar por Gattuso para jugársela el todo por el todo.

Y el éxtasis en 10 minutos. Janku por la izquierda, combina con Pirlo, éste se la da a Ronnie que mete un pase interno precioso para Klaas-Jan, que en la primera pelota que toca la enchufa. Delirio. DELIRIO. Quando il Milan segnerà questo stadio esploderà. Y explotó, vaya si explotó. Tras el gol, uno de los momentos más impresionantes, el estadio entero (menos nosotros, claro) gritando UN CUORE… Pero hoy no jugaba Dida, estaba Abbiati en la portería. A parte de muchas intervenciones, hizo dos paradas que… bueno, no hay palabras. Y en una contra que corrieron al menos 5 jugadores milanistas Ronnie se la da a Pato, que había fallado una ocasión clarísima por llenarse de balón como veinte minutos antes, que se la coló por debajo de las piernas a Frey, para callar a un estadio entero y que sólo se oyese la Curva degli Ospiti.

Y así al final del partido, donde estuvimos una media hora encerradillos como ganado, esperando a que se fueran los tifosi fiorentini con su cabreo para casa. Cuando suba los vídeos a youtube, los cuelgo.

Siamo qui che cantiam con il cuore
diavolo vinci per noi