Cómo echo de menos ir a Cádiz… aunque aquí no es que me esté aburriendo. El viernes de la Final de Cádiz fuimos a una fiesta carnavalera, ergo había que ir disfrazado. Como soy bastante vago, yo iba de carbonero, pero la gente se lo curró bastante más que yo. Mola 🙂

antes de la fiesta

Mr. Increíble, sus enemigos los pingüinos NO-voladores, Peter Griffin y servidor con la cara manchada

Ea, todo el mundo disfrazado y camino de casa de David, el burgalés que está a punto de dejarnos. Gran fiesta de despedida, disuelta por los carabinieri, que a eso de las tres consideraron que ya bastaba de tanto cachondeo… ¡coño ya! No me extraña demasiado, todavía no sé cómo podía haber tanta gente allí dentro.

yejaaa

David el nerd, Lara la pingu, Covi la bolsa de chuches y Miguelón Griffin

Poco más hay que contar, a parte de que lo pasamos genial. Ah, sí, al día siguiente fui al mirador de Michelangelo. Merece muy mucho la pena. Y hoy existía la posibilidad de vivir el retorno del Tartufo, pero al final ha salido cruz. A ver mañana.