Parece mentira. A pocas horas de volver a España aquí estoy escribiendo. Vaya último día, ¿eh, Zipi? Y es que anoche nevó. Pero no nevó un poquitín; nevó a manta, lo que ha traído un caos bestial a Italia que se ha solventado con cancelaciones, retrasos, y muchos quebraderos de cabeza para mi colega Armando. Esperemos que todo haya quedado felizmente resuelto.

Me podría poner a recapitular, a pensar en estos casi tres meses en Italia, en echar la vista atrás con recuerdos… pero no me apetece. Así que solo anuncio un descanso, una pausa, un break, porque aquí servidor EN PRINCIPIO no va a escribir en Navidad. Entre otras cosas porque esto es una bitácora sobre mi Erasmus y a partir de mañana no lo estoy ¿o sí?

Además, hay tantas cosas que no he contado que ponerme a escribirlas sería tedioso para mí y para el que lea esto. Por tanto, me despido provisionalmente, hasta el próximo año; aprovechad el tiempo, que el mundo se acaba el 1 de enero de 2013, para joder a todos esos subnormales del 2012… anda que no me voy a reír nada cuando no se acabe hasta el día siguiente. Bueno, que para variar me enrollo, que un beso y un abrazo para todos, feliz Navidad y próspero Año Nuevo, y que me echéis algo de menos, mucho no, que no queda bien y luego salen lagrimillas de reencuentro y esas gilipolleces que no sirven para nada. Yo lo intentaré, pero no prometo nada 😉 Que, por cierto, ya podía la gente volver un poquillo antes, que seguro que enero en Florencia es bonito. A ver qué pasa a la vuelta.

Y como diría mi mentor, Horacio Oliveira: “hace hun calor bárbaro hoy; qué bien me vendría hun hatillo de mate hy hunos clavos“. El que quiera entender, que lea Rayuela.

Buon Natale e Felice Anno Nuovo. Ci vediamo.