Bueno, bueno, cuántas cosas ocurren en tan poco tiempo. Y es que aquí los días parecen más largos, no sé si por el jetlag o porque se aprovecha más el tiempo.

Lo de buscar piso ha sido una odiesa… me compliqué la vida tratando de encontrar con otra gente y al final, como siempre, lo que hay que hacer es mirar por uno mismo. A ver si esta vez lo aprendo de veras 😛

Todo empezó apalabrando una habitación doble con un chico de Burgos, que luego se arrepintió. Pero yo ya había liquidado con el hostal y me vi en la calle. No obstante, unas chicas majísimas, a las que no hay palabras suficientemente grandes para agradecer lo que han hecho por mí, me acogieron amablemente durante unos días.

Así, finalmente encontré el viernes mi piso, el que lo será durante todo el curso y al que estáis todos invitados, jeje. No obstante, aunque hasta ahora no he tenido la confirmación de que podía entrar, esta tarde me instalo. ¡¡¡ Qué ganas de poner una lavadora !!!

Cambiando de tema… qué auténtica maravilla es Florencia. Otra cosa no, pero andar, he andado muchísimo y puedo decir que no creo que me acostumbre a ver el Duomo todos los días o a estar en la Piazza di Santa Croce, o pasear por la Gallería Uffizi.

En fin, hay anécdotas para dar y regalar de estos días, pero como tampoco estoy en disposición de extenderme mucho, me despido hasta la próxima entrada, que trataré de escribir antes.

Oggi parlo più  que ieri ma meno que domani.