Galería del Coleccionista y su estrategia de marketing (unfinished)

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Hoy, 30 de octubre, cerca de las 7 de la tarde, he recibido una llamada al teléfono de mi casa. Esperando una oferta de ADSL o telefonía móvil, me encuentro a una señorita amable y atenta, que me cuenta una milonga de que Galería del Coleccionista tiene mis datos como antiguo comprador; mentira, no les he comprado nada. Se permite el lujo de decir que es posible que no lo recuerde, cuando mi memoria es irritantemente precisa.

Continua describiendo los regalos (obsequios los llama), que traerá alguien en persona. Lo único que piden a cambio de los “magníficos obsequios valorados en más de 120€” es unos mínimos gastos de envíos de 10€. Es decir, por recibir unos regalos que no quiero ni necesito me quieren hacer pagar 10€.

En un momento dado, me doy cuenta de que me está embaucando para recibir a un comercial y le digo que esta semana no estaré en casa (lo cuál es cierto). Ningún problema, el próximo lunes el comercial podrá venir. El horario no me viene bien pero no importa, vendrá igual, aunque yo posiblemente no esté en casa (también es cierto). Le pregunto si la recepción de dichos regalos es voluntaria, responde afirmativamente y le digo que no los quiero. Con frases rápidas se despide sin volver a escucharme, ya que estoy intentando cancelar la cita.

Tras unos minutos en los que salgo de mi estupefacción, una rápida búsqueda en Google me informa que es el proceder habitual de esta compañía que todos los septiembres aparece en nuestros televisores para ofrecernos nuevas colecciones. Me convenzo de que no quiero perder una, dos o tres horas escuchando a un comercial al que no le voy a comprar nada. Así que decido intentar, de nuevo, cancelar la cita del próximo lunes.

De momento, les he enviado esto al contacto de su web.

Buenas tardes,
Hace unos minutos recibí una llamada sorpresiva de una comercial suya concertando una cita, de forma prácticamente unilateral, para entregarme varios obsequios a cambio de 10€ (curiosa forma de obsequiar). Como a pesar de intentar negarme, su empleada, por supuesto en cumplimiento de su trabajo, ha continuado con su discurso y fijado la cita, me comunico con ustedes para anular dicha visita. No hagan a su comercial perder el tiempo, porque no tengo intención de abrirle. Y por supuesto, mucha menos intención de comprar nada.

Del mismo modo, les emplazo a eliminar la información sobre mí que tengan en su base de datos, puesto que no he estado, no estoy, ni estaré, con toda seguridad interesado en ninguno de sus productos.

Esperando respuesta a ambas peticiones, les saludo atentamente,
Antonio.

Y así estoy, que no sé si el lunes tendré que aguantar a un comercial pesado o seguiré feliz y campante en mi vida sin comprar cosas que no quiero ni necesito. Actualizaré con el desenlace.

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Cuando el cuquismo se quita la careta (o por qué deberías leer “Archipiélago Gulag” en vez de este post)

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Hoy ha aparecido una publicación de Alberto Garzón, el insigne diputado de Izquierda Unida por Málaga, en la que decía esto:

“El 9 de mayo de 1945 capituló la Alemania nazi. Sólo en la URSS murieron 27 millones de personas luchando contra el fascismo. #NoPasaran”

Personalmente, me gusta que haya escrito eso. En general es un político que cae bien entre la juventud, por eso de que estaba muy pegado al 15M. A pesar de ser una persona que menosprecia la democracia española, en su twitter ha escrito muchas frases llamando a la sedición (por si acaso, se preparó la vitola de mártir), vive de dicho sistema político. A pesar de anhelar más democracia para España, apuesta por el camino de las repúblicas bolivarianas (sic). ¿Por qué va a mirar a la izquierda del Norte de Europa, mucho más culta y menos populista? Lo mismo es que no les entiende.

Ya irá intuyendo el lector que no es mi político favorito. Y hoy se destapa como revisionista del comunismo. Veintisiete millones (27.000.000) de personas murieron combatiendo el fascismo. Como he leído en el twitter de Ignacio Mungía, o no ha abierto un libro de historia en su vida o es un hijoputa (esas risas).

En las últimas semanas (y estoy tardando bastante porque es un libro durísimo), estoy leyendo con ahínco Archipiélago Gulag. Escrito por Aleksandr Solzhenitsyn, es un relato de la vida en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Desmonta muchos, muchísimos mitos asimilados por nuestra olvidadiza sociedad de aquella U.R.S.S., en la que podías ser condenado a muerte por hacer bien tu trabajo, por ser más capaz que un miembro del NKVD o, simplemente, porque había que traer a alguien nuevo a tu puesto de trabajo.

Mientras he estado escribiendo se me ha ido transformando la indignación en tristeza. Tristeza por los millones de muertos del comunismo soviético. Tristeza por el ucranianos, lituanos o estonios que Stalin trató con tanto ahínco de exterminar. Tristeza por los millones de personas que acabaron en campos de trabajo (en el maldito GUlag). Y miedo porque este caballero alguna vez consiga ser algo más que diputado.

Lo que anhela ya está claro. Ya sabe, querido lector, cuánto me asusta a mí que lo consiga. ¿Le asusta ahora a usted también?

La estulticia en la red (o por qué TÚ no deberías tener ordenador)

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Después de un par de años con el blog inactivo, el bulo que ha aparecido en internet hoy me ha hecho lanzarme a escribir unas líneas. Porque, querido lector, si has leído la noticia de que Cristiano ha dicho “yo no intercambio mi camiseta con asesinos” y te lo has creído, es bastante probable que seas estúpido.

Estúpido como definición, no estoy insultando a nadie. Si alguien se pica, es que ajos come. ¿De verdad crees, apreciado lector, que un futbolista va a soltar una frase tan jugosa y no va a ser portada de todos los medios? ¿En serio la prensa barcelonista no atacaría al luso con todos sus medios por unas declaraciones tan comprometidas? ¿O es que cuando Oleguer Presas soltaba una de sus perlas no se publicitaba? ¿No hay prensa sionista en España que cargue contra el internacional portugués por semejantes declaraciones?

Los futbolistas, y sobre todo uno tan mediático como Cristiano, están bajo los focos prácticamente 24 horas al día. La probabilidad de que una frase de tal calado no sea captada por una cámara es nula. Y curiosamente, esta información “salta” un mes después del partido, cuando muchos ya ni nos acordábamos de él. No sería el primer bulo que se da por cierto estando por medio Cristiano Ronaldo. La cosa podría crecer hasta un desmentido oficial pero a mí no se me quitará la sensación de que Internet, junto con un gran acceso a todo tipo de información, ha traído mucha estupidez. O más que traerla, la ha popularizado.

Antes nos creíamos bulos como el de Ricky Martin y la nocilla. Ahora, nos comemos con patatas los 56 días de Hollande a cargo del gobierno francés, sencillamente porque nos gusta lo que leemos. Alguno pensará que no he aportado fuente que demuestre que Cristiano NO lo dijo. Lleva razón. Y lloro por su capacidad crítica.

P.D.: si algún comentario o enlace me demuestra que estoy equivocado, que efectivamente el portugués dijo esa frase, pues haré una rectificación y contrastaré aún más lo que leo. Pero dudo mucho que haya alguna prueba de tal cosa.

Rayuela, Capítulo 143

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Como siempre cuando estoy melancólico, recurro a Rayuela. Y como hoy además me falta inspiración para escribir nada pero me apetece poner algo aquí, os dejo el capítulo 143, que si bien no es un gran capítulo tiene una reflexión final que me estremece y enternece a la vez. Espero os emocione, como siempre, pero menos que a un servidor.

Por la mañana, obstinados todavía en la duermevela que el chirrido horripilante del despertador no alcanzaba a cambiarles por la filosa vigilia, se contaban fielmente los sueños de la noche. Cabeza contra cabeza, acariciándose, confundiendo las piernas y las manos, se esforzaban por traducir con palabras del mundo de fuera todo lo que habían vivido en las horas de tiniebla. A Traveler, un amigo de juventud de Oliveira, lo fascinaban los sueños de Talita, su boca crispada o sonriente según el relato, los gestos y exclamaciones con que lo acentuaba, sus ingenuas conjeturas sobre la razón y el sentido de sus sueños. Después le tocaba a él contar los suyos, y a veces a mitad de un relato sus manos empezaban a acariciarse y pasaban de los sueños al amor, se dormían de nuevo, llegaban tarde a todas partes.

Oyendo a Talita, su voz un poco pegajosa de sueño, mirando su pelo derramado en la almohada, Traveler se asombraba de que todo eso pudiera ser así. Estiraba un dedo, tocaba la sien, la frente de Talita. (“Y entonces mi hermana era mi tía Irene, pero no estoy segura”), comprobaba la barrera a tan pocos centímetros de su propia cabeza (“Y yo estaba desnudo en un pajonal y veía el río lívido que subía, una ola gigantesca…”). Habían dormido con las cabezas tocándose y ahí, en esa inmediatez física, en la coincidencia casi total de las actitudes, las posiciones, el aliento, la misma habitación, la misma almohada, la misma oscuridad, el mismo tictac, los mismos estímulos de la calle y la ciudad, las mismas radiaciones magnéticas, la misma marca de café, la misma conjunción estelar, la misma noche para los dos, ahí estrechamente abrazados, habían soñado sueños distintos, habían vivido aventuras disímiles, el uno había sonreído mientras la otra huía aterrada, el uno había vuelto a rendir un examen de álgebra mientras la otra llegaba a una ciudad de piedras blandas.

En el recuento matinal Talita ponía placer o congoja, pero Traveler se obstinaba secretamente en buscar las correspondencias. ¿Cómo era posible que la compañía diurna desembocara inevitablemente en ese divorcio, esa soledad inadmisible del soñante ? A veces su imagen formaba parte de los sueños de Talita, o la imagen de Talita compartía el horror de una pesadilla de Traveler. Pero ellos no lo sabían, era necesario que el otro lo contara al despertar: “Entonces vos me agarrabas de la mano y me decías…” Y Traveler descubría que mientras en el sueño de Talita él le había agarrado la mano y le había hablado, en su propio sueño estaba acostado con la mejor amiga de Talita o hablando con el director del circo “Las Estrellas” o nadando en Mar del Plata. La presencia de su fantasma en el sueño ajeno lo rebajaba a un mero material de trabajo, sin prevalencia alguna sobre los maniquíes, las ciudades desconocidas, las estaciones de ferrocarril, las escalinatas, toda la utilería de los simulacros nocturnos. Unido a Talita, envolviéndole la cara y la cabeza con los dedos y los labios, Traveler sentía la barrera infranqueable, la distancia vertiginosa que ni el amor podía salvar. Durante mucho tiempo esperó un milagro, que el sueño que Talita iba a contarle por la mañana fuese también lo que él había soñado. Lo esperó, lo incitó, lo provocó apelando a todas las analogías posibles, buscando semejanzas que bruscamente lo llevaran a un reconocimiento. Sólo una vez, sin que Talita le diera la menor importancia, soñaron sueños análogos. Talita habló de un hotel al que iban ella y su madre y al que había que entrar llevando cada cual su silla. Traveler recordó entonces su sueño: un hotel sin baños, que lo obligaba a cruzar una estación de ferrocarril con una toalla para ir a bañarse a algún lugar impreciso. Se lo dijo: “Casi soñamos el mismo sueño, estábamos en un hotel sin sillas y sin baños.” Talita se rió divertida, ya era hora de levantarse, una vergüenza ser tan haraganes.

Traveler siguió confiando y esperando cada vez menos. Los sueños volvieron, cada uno por su lado. Las cabezas dormían tocándose y en cada una se alzaba el telón sobre un escenario diferente. Traveler pensó irónicamente que parecían los cines contiguos de la calle Lavalle, y alejó del todo su esperanza. No tenía ninguna fe en que ocurriera lo que deseaba, y sabía que sin fe no ocurriría. Sabía que sin fe no ocurre nada de lo que debería ocurrir, y con fe casi siempre tampoco.

Algún día habrá que seguir con esto…

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Pues sí, no me he olvidado que tengo un blog, que lo tengo desatendido. Aquí aviso de que volveré a escribir. Algún día. Sobre algún tema. De momento, esto se queda así.

Sobre la entrevista a Simon Peres

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Como no aprendo, me sigo metiendo en política en el blog. No sé por qué ni para qué pero tras lo visto esta mañana, si no escribiese reventaría. Esta mañana, como buena parte de los millones de parados españoles, me levanté temprano. Sí, soy tan estúpido que me siento incapaz de holgazanear un lunes.

Tras desayunar y mientras planchaba la ropa de la semana sintonicé la primera cadena de Televisión Española, que en esos momentos emitía una entrevista en diferido. Ana Pastor, a la sazón directora del programa Los Desayunos de TVE, se encargaba de realizar una entrevista chapucera, que dejaba en muy mal lugar a la televisión pública española.

Para empezar, la señorita Pastor se luce con un intento de inglés macarrónico típico de quien no lo ha usado nunca. El mismo que usaba yo en mi primera semana en Irlanda, con la diferencia de que yo no lo usé en la televisión nacional. Tras comprobar (se nota su momento de vacilación) que no entiende al señor Peres, que se expresa en inglés con cierta soltura, pasamos a la habitual transmisión horrible que nos brindan nuestros medios cada vez que hay una entrevista EN DIRECTO con un personaje que, eso sí, no domina el español.

Lo más sangrante de este caso es que la entrevista fue EN DIFERIDO. La traductora, cuyo deficiente uso del subjuntivo demuestra que el español no es su lengua nativa, tiene grandes dificultades para realizar la traducción simultánea. En lugar de pasar a una traducción con subtítulos se insiste en una grabación de falso directo con una realización mediocre, dejándonos sin conocer la respuesta del primer ministro israelí a varias preguntas, siendo una sucesión de “que… como… y…” lo que oímos por respuesta. ¿No hay entre los millones de parados ninguno que domine el inglés y el español lo suficiente como para hacer una traducción decente?

Me parece deprimente esta realización por parte de TVE, así como indignante que no permitan al (no tan pequeño) grupo de españoles que dominan mejor o peor el inglés oír las palabras exactas del entrevistado, para que así pudiesen sacar sus propias conclusiones.

En cuanto a la labor de la entrevistadora, me pareció sumamente hostil. Para empezar, no soy antisionista, ni tampoco pro. Pero el acoso con ciertas re-repreguntas a Simon Peres me hizo sentir simpatía por él. Político experimentado al fin y al cabo, esquivó con respuestas ambiguas la insistencia de Ana Pastor por sacar declaraciones explosivas, insistiendo en el apoyo israelí al caído gobierno de Mubarak y evitando entrar en profundidad en el tema de Irán.

Para algunos, será fabuloso que no le hiciese el juego al entrevistado. Para otros, algo innecesario en una entrevista que se presume neutral a un jefe de Estado que va a visitar nuestro país en los próximos días. En el término medio está la virtud y en este caso, la directora de Los Desayunos se ha quedado muy lejos de ese punto.

Para finalizar, pido un poco de calidad en cuanto a contenidos y de neutralidad en cuanto a tendencias políticas, que sería mucho más adecuado para entrevistas como la de esta mañana.

¿Qué es lo que comen las brujas?

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– Leche, galletas y a ti, corazón mío, a ti.

Faltan tres días para que el nuevo LP de Nacho Vegas, La Zona Sucia, sea publicado. Título inspirado en Fernando Alonso, sí, como buen asturiano es fan del piloto lobatesco. Un disco que será licenciado bajo Creative Commons, bajo el sello de Marxophone. Sin material nuevo en formato de disco (ya sea EP o LP) los fans de Vegas estamos impacientes por echarle mano al nuevo material.

Mientras tanto, ya tenemos dos canciones en versión de estudio y una tercera en acústico, que es estremecedoramente tierna.

Bien, coño, bien.

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